sábado, 8 de marzo de 2014

La Mujer de las Nieves.

Detrás de la tempestad blanca entre los pinos, mira apenada el mundo exterior una figura de pálida tez. Mira maravillada las luces amarillas que parpadean en las diversas casas de un pequeño pueblo.
La pequeña tormenta que rodea su cuerpo no le permite ver con claridad, pero lo suficiente para hacerse a la idea de que allí afuera hay un mundo precioso y desconocido.

La tormenta se hace más intensa. Tiene miedo solo de imaginarse a ella misma caminando por las pequeñas calles. Su orgullo no dejaría que ningún ser humano tuviese el honor de verla sonreír.  
La soledad siempre ha sido su fiel compañera. Alguien que nunca la ha abandonado y le ha creado una merecida reputación.

“Es hermosa, pero muy fría de corazón. Sus miedos la retienen en el bosque. ¡No es humana! El orgullo de ese monstruo le impide salir de su propio caparazón.”

A la mujer de las nieves no le importaba lo que dijesen de ella, al contrario. Crecía con cada comentario, se sentía halagada por el hecho de que hablaran de ella.
Pero mentiría si no dijera que nunca se ha planteado vivir en esa aldea. Rodeada de gente y sintiéndose una más.

Y aquí es cuando la cobardía vuelve a frenar esa idea y la mujer de las nieves decide volver al bosque, descartando esa alocada idea que rompería toda su fama.


Pobre mujer de las nieves. Si no avanza, siempre se quedara estancada en el mismo lugar.

¿Y qué pasa cuando las opiniones difieren? Se supone que no debería pasar nada malo, al contrario, deberíamos aprovechar y enriquecernos con otros puntos de vista.


Se supone…

viernes, 3 de enero de 2014

Tiempo

- Pero... ¿El dolor no desaparece con el tiempo?
- No, el dolor no desaparece. Con el tiempo disminuirá, pero siempre estará presente. Le harás frente, seguirás con tu vida, pero siempre habrá algo, estés donde estés, que te hará recordar. 
El otro día vi a un chico con una bufanda del color de sus ojos. Si, me recordó a ella, todo lo que me enseño, los ratos que pasamos juntas y una infinidad de memorias que aparecen cuando menos te lo esperas.
Pero si piensas que escondiendo el dolor y olvidándote de ella te hará sentir mejor, olvídalo.

Solo llévala por siempre en el corazón.